derrótame con AmorCada día, cada momento, es una lección de vida si sabemos verlo así. Cuando haces sesiones de Acompañamiento al Inconsciente el volumen de información que se maneja y los temas que se tocan hacen que cada sesión sea una lección de vida. En las carpetas donde guardo las historias de las personas con las que comparto mi labor no pone “ pacientes “ o “ clientes “. Aparte del año, en los lomos de los archivadores que uso pone “ MAESTROS “, tal  y como suena. En determinados aspectos aprendo mucho más de mí mismo tratando personas que simplemente interiorizando.

Hoy por ejemplo he sido consciente de una gran lección que me dio un hombre de 51 años con cáncer de próstata. Estadísticamente es muy joven para eso pero su historia habla claramente de su conflicto. Después de un duro divorcio con juicio mediante por la custodia de sus dos hijas sigue odiando a su ex, y lo más importante todavía, a su ex-suegro. Su ex-suegro es un caso arquetípico de macho alfa extremo, rico, empresario, conexiones políticas, facha y autoritario. La próstata tiene como descodificación más común un conflicto de perdida de territorio, territorio económico, sexual, físico… de ahí que muchos hombres a cierta edad duden de su masculinidad en declive por la edad y ese conflicto hace que el cuerpo responda solucionándolo con una próstata más grande para echar más líquido seminal y más lejos, más potencia en definitiva. Esta persona con cáncer necesita una espada (falo) más grande para enfrentarse a un macho todavía tan poderoso como su ex-suegro al que odia y por desgracia también inconscientemente admira por su potencia y por su papel de padre fuerte, cosa que él no tuvo.

Esta persona ha estado toda su vida luchando contra imposiciones, servidumbres y yugos, como el mismo define. Tal es así que reconoce que nunca ha podido soltarse, que tiene miedo a perder el control. El evitar yugos de los demás a toda costa, paradójicamente ha hecho que el mismo se haya creado su propio yugo (creencia), tan fuerte que ya le está asfixiando. Ha estado en permanente alerta contra todo y contra todos, en un nivel más profundo ha estado peleando consigo mismo toda la vida. Por desgracia gran parte de la humanidad hace lo mismo, se pasa el día practicando violencia contra sí mismo y los demás, buscando discusiones, peleas, injusticias, inconscientemente pidiendo ser derrotados y liberados al fin del ser que los maneja a su antojo.

Si no han visto el programa “ El Encantador de Perros “, se lo recomiendo encarecidamente, seguramente han visto a dos perros machos que empiezan a olerse y de repente estallan en una pelea feroz porque uno de ellos intenta montar al otro independientemente del tamaño, es una cuestión de energías. Haciendo una analogía si yo como macho intento imponer mis ideas a ese tipo de macho tan susceptible acabaríamos no exactamente en pelea pero si perdiendo la conexión o la confianza de esta persona conmigo como terapeuta.

De ahí el título de esta entrada “Derrótame por favor, pero derrótame con Amor“. Estas personas, más bien el ego de estas personas, los tiene tan atrapados en una rueda de la que no saben escapar, en una personalidad que defienden a ultranza y de la que no pueden liberarse que solo un terapeuta desde una autoridad revestida de Amor y Compasión puede penetrar sus defensas y ayudarle a derruirlas desde dentro. Son personas agotadas y enfermas por sus creencias, por sus egos defendiéndose de toda intromisión o idea ajena a él. El ego piensa, estas deprimido herido, enfermo… pero eres mío, eres mi única casa, mi única propiedad y no te dejare escapar nunca. Todo intento de un ego de convencer o derrotar al otro ego es inútil, solo cuando estás dispuesto como terapeuta a “matar” por amor con total inocencia es cuando puedes vencer al monstruo que lo habita.

¿ Cuantas películas hemos visto en que el malo, ya abocado a su final, puede reconocer el daño que ha hecho e incluso pedir su propia muerte, el fin de su tormento?. En Dracula por ejemplo la mujer que lo ama lo apuñala por Amor para liberar su alma y que descanse en paz. Las tan famosas series de zombies donde el actor que va a transformarse pide que por Amor lo maten antes de transformarse, o en algunas películas de psicópatas donde estos dejan mensajes en el escenario de sus crímenes pidiendo que los paren por favor.

Solo un acto de Amor sin juicio puede penetrar las defensas de un ego para poder abrazar al auténtico Ser detrás de las máscaras y ayudarle en su liberación. Cuando esto no sucede así y el sufrimiento es extremo la solución final a que opta la persona es el suicidio. Podría decirse también.

” Libérame por favor, pero Libérame por Amor “.

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