PAR BIOMAGNETICO

Acompañando a las terapias emocionales que hago, sentí que convendría una terapia física que ayudase en el bienestar de la persona. Si partimos de la base de que lo sutil es anterior y más energético que lo denso, una terapia que pueda modificar los campos electromagnéticos antes incluso que la parte física para mí tiene más efectividad que una estrictamente física.

El Par Biomágnetico tiene una objetividad reproducible basada en la respuesta kinesiológica del cuerpo que es una garantía de su fiabilidad.

Como terapia complementaria su única función es restaurar el equilibrio del pH de los tejidos equilibrando las zonas ácidas y alcalinas del cuerpo que están relacionadas por pares concretos. Si se actúa con la carga del imán a la vez en los polos negativo y positivo del desajuste, se consigue eliminar ese desequilibrio del pH que hace que virus y bacterias no puedan ya proliferar. Esta forma de afrontar los problemas físicos basándonos en el pH permite abordar cualquier conflicto ya que una vez restaurado el pH, el mismo cuerpo puede autogestionar su bienestar.

He estado tres años asimilando esta terapia hasta conseguir hacerla mía, había aprendido dos métodos distintos de Par Biomágnetico con sus propios matices. Finalmente elegí tomar mi propio rumbo y sinteticé lo que mejor funcionaba de cada uno y donde veía mayores ventajas y mejores resultados. Hay temas físicos que ya responden desde el primer día y otros que necesitan un proceso más largo, es prioritario entender que es el cuerpo el que dirige la terapia con sus respuestas kinesiológicas. El cuerpo es el que marca el ritmo de los imanes y hay que tener en cuenta que, si llevas veinte años manteniendo un hábito perjudicial, tu cuerpo necesitará un tiempo más largo en eliminar el problema que si es un conflicto puntual.

Lo imposible se hace posible, para los milagros a veces hace falta algo más de tiempo.